1. Introducción.
La respiración se define como un proceso biológico cuya finalidad básica es el intercambio de gases entre la atmósfera y las células de un organismo vivo (en este caso el ser humano). Así pues, la respiración permite el ingreso del oxígeno en nuestro cuerpo (imprescindible para la oxidación de materia orgánica y la obtención de nutrientes y energía) y la expulsión del dióxido de carbono resultante. 
La frecuencia respiratoria representa el número de veces que realizamos un proceso completo de respiración por minuto. Este proceso de respiración consta de dos fases:
- Inhalación o inspiración: toma de aire hacia el interior de los pulmones.
- Exhalación o espiración: eliminación o movimiento de gases desde los pulmones a la atmósfera.
En este apartado nos disponemos a analizar todos los aspectos necesarios a tener en cuenta para la correcta toma de la frecuencia respiratoria y el material que utilizaremos para ello, así como los pasos que deberemos seguir para medir esta constante y los resultados normales y anormales que pueden derivar de ella.
2. Objetivos del estudio.
- Comparar si la frecuencia respiratoria está dentro del rango normal junto con las lecturas del pulso y la presión arterial.
- Observar la frecuencia, el ritmo y la profundidad respiratoria.
- Establecer los datos basales cuando el paciente ingresa en la unidad.
- Examinar todas las anomalías que se aprecien durante la inspección y la palpación, o mediante percusión y auscultación.
- Observar las respiraciones laboriosas, difíciles o ruidosas, o la cianosis.
- Estudiar la presencia de sonidos anormales, como respiraciones estertorosas o sonoras.
- Identificar las alteraciones del patrón respiratorio causadas por un trastorno patológico.
3. Material necesario.
- Fonendoscopio.
- Reloj con segundero.
- Bolígrafo negro.
- Registros de enfermería.
4. Procedimiento.
1. Lavarse las manos.
2. Verificar la identidad del paciente de dos formas diferentes.
3. Informar al paciente sobre la técnica que se va a realizar y solicitar su colaboración.
4. Comprobar el correcto funcionamiento del fonendoscopio.
5. Preservar la intimidad del paciente y colocarlo en posición cómoda y correcta.
6. Estimar la frecuencia respiratoria por medio de uno de estos tres métodos:
- Auscultación: se colocará el fonendoscopio en diversos lugares del tórax del enfermo para contabilizar el número de inspiraciones durante un minuto, iniciando la cuenta cuando se eleve el tórax.
- Palpación: se colocará la mano de nuestro paciente sobre su tórax para percibir los movimientos respiratorios y contaremos el número de inspiraciones durante un minuto, iniciando la cuenta cuando se eleve el tórax.
- Inspección y observación: consiste en la observación de los movimientos respiratorios al mismo tiempo que se cuentan las fases de inspiración en un minuto. Dicho método no es el más adecuado para medir la frecuencia respiratoria en enfermos críticos ni para aquellos que se encuentren bajo el efecto de fármacos que afecten al SNC o que presenten dolor o traumatismo torácico.
En las tres técnicas se debe valorar la amplitud, el ritmo y la profundidad de la respiración, así como la coloración de la piel, uñas, dolor o sonido presente en el paciente.
7. Observar la regularidad, tipo y características de las respiraciones.
8. Registrar en la documentación de enfermería los siguientes datos: nombre y apellidos del paciente, edad, número de habitación o espacio físico determinado (en caso de enfermos hospitalarios), fecha y hora del registro, número de respiraciones y sus características e identificación del enfermero que ha realizado el procedimiento.
9. Comparar la frecuencia respiratoria con los registros anteriores.
Observaciones.
- Preguntar al paciente si ha realizado ejercicio físico o emocional previo que pueda aumentar los valores de frecuencia respiratoria.
- Tener en cuenta si el paciente consume medicamentos o si está siendo tratado con alguna terapia que pueda afectar a la respiración.
Consideraciones relativas a grupos etarios.
| Lactantes | Niños | Personas mayores |
- Los lactantes y niños que estén llorando tienen una frecuencia respiratoria anormal y, para poder valorarlos, habría que tranquilizarles.
- Colocar una mano sobre el abdomen del lactante o del niño para percibir la elevación y descenso del tórax durante la respiración. | - La respiración de los niños es diafragmática. Por ello, es importante observar la elevación y descenso del abdomen. | - Pedirle al paciente que permanezca tranquilo o que cuente las respiraciones después de tomarle el pulso.
- Los ancianos sufren cambios anatómicos y fisiológicos en el aparato respiratorio que disminuyen su eficiencia. Cualquier modificación en su respiración debe ser comunicada rápidamente.
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5. Evaluación.
- Comparar los valores de frecuencia respiratoria con los presentes en registros anteriores.
- Informar al médico de los resultados.
- Corregir las terapias en caso de variación de los resultados.
En relación con la frecuencia respiratoria, este examen puede proporcionar los siguientes resultados:
| Edad | Frecuencia / minuto |
| Recién nacido | 35 a 50 |
| Preescolar | 25 a 35 |
| Escolar | 15 a 25 |
| Adulto | 14 a 20 |
| Vejez | 15 a 25 |
La respiración con una frecuencia respiratoria dentro de los valores normales se conoce como eupnea. Se trata de una respiración silenciosa, rítmica, sin esfuerzo ni dolor. Además, se caracteriza por un ritmo regular de espiraciones, dos veces más largo que las inspiraciones (1:2, inspiración:espiración).
Los patrones respiratorios anormales son los que se muestran en la siguiente tabla:
6. Referencias bibliográficas.
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Smith SF, Duell DJ, Martin BC. Técnicas de enfermería clínica. De las técnicas básicas a las avanzadas (Volumen I). 7ª ed. Madrid: Pearson; 2009
B.Kozier, G. Erb , A.Berman y S.Zinder. Valoración de la salud :signos vitales. En: Kozier, G. Erb , A.Berman y S.Zinder (Eds.),; Fundamentos de enfermería: Conceptos, Proceso y Práctica (pp.538-574 ). Madrid: Mc Graw Hill; 2005